Forjar una buena imagen en las iglesias filiales de Elim, y proveer de las herramientas necesarias para una correcta administración, es parte de los nuevos proyectos que la Asociación de Profesionales Cristianos de Iglesia Elim (ASPRIEL), desarrolla a partir del mes de septiembre.
ASPRIEL inició este pasado domingo 26 de septiembre, en la iglesia Elim de Tecoluca, San Vicente, los proyectos de asesoría de relaciones públicas y administración financiera. Estos proyectos nacen, luego de las diferentes visitas que la asociación ha realizado durante el año 2010 a las iglesias filiales de Elim, en todo el territorio nacional y, observar las limitantes que estas tienen.
La idea de estos proyectos va encaminados en proveerles de herramientas a las autoridades de las distintas filiales de iglesia Elim, para que ellas puedan desarrollarse de manera integral dentro de sus comunidades.
Así mismo, se realizó la jornada médica correspondiente, beneficiando a las familias, de la localidad.
En esta ocasión, fueron más de 115 personas que pasaron consulta en medicina genera, mismo número recibieron medicina para sus diversas enfermedades; además, 35 se vieron beneficiadas en el área de odontología.
Durante la jornada, el ministerio “El Granero”, entregó diez paquetes de granos básicos a personas de escasos recursos del municipio, tanto cristianos como amigos. Además de la tradicional asesoría legal que los abogados de la asociación brinda a las personas que lo solicitan.
Creemos que Dios derramó de sus bendiciones en Tecoluca. A El sea la gloria.
lunes, 27 de septiembre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
De Lausana a Manila, pautas para la misión
En el Congreso Mundial de Evangelización de Lausana, en 1974, la expresión más totalizante del pensamiento evangélico, se definió la tarea evangelizadora incluyendo como parte esencial de la misma la responsabilidad social de los cristianos. El asunto era si los cristianos son fieles, bíblicamente, a la tarea evangelizadora cuando el evangelio es presentado de manera descarnada, totalmente enfocado en la salvación de almas desnudas y en indiferencia total a la lacerante realidad, o si por el contrario, como Jesús, cuando se presenta en una encarnación histórica que responde a las condiciones circundantes, principalmente aquellas del Tercer Mundo de donde provenían buena parte de los delegados.
En respuesta, el Pacto de Lausana expresó: "Si bien la reconciliación con el hombre no es reconciliación con Dios, ni la acción social es evangelización, ni la liberación política es salvación, afirmamos sin embargo que tanto la evangelización como el involucramiento socio-político forman parte de nuestro deber cristiano. Porque ambos son expresiones necesarias de nuestras doctrinas sobre Dios y sobre el hombre, sobre nuestro amor al prójimo y sobre nuestra obediencia a Jesucristo. El mensaje de salvación implica también un mensaje de juicio sobre toda forma de alienación, opresión y discriminación, y no debemos tener miedo de denunciar el mal y la injusticia dondequiera que existan".
Desde entonces, el Pacto de Lausana se convirtió en la guía práctica para el cumplimiento de la misión evangélica al ser adoptado por agencias misioneras, denominaciones y ministerios para-eclesiásticos. Diversas entidades expresan su identidad y su enfoque afirmando su adherencia al Pacto de Lausana o requiriendo la adhesión al mismo como elemento decisivo para establecer alianzas estratégicas interinstitucionales para el servicio.
En julio de 1989, quince años después de Lausana, se realizó el Segundo Congreso Mundial de Evangelización que, por vez primera, se trasladó a un país del Tercer Mundo, a la ciudad de Manila. Esa vez el congreso sobrepasó los tres mil delegados que provinieron de 170 países del mundo. El Pacto de Lausana fue ratificado y, al final, se proclamó el Manifiesto de Manila. Éste consistió en una serie de veintiún declaraciones, que añadieron elementos adicionales para ser reflexionados al lado del Pacto de Lausana para su mejor comprensión y aplicación.
Sobre el tema de la responsabilidad social del cristiano la declaración 4 expresa: "La proclamación del reino de Dios demanda necesariamente la denuncia profética de todo lo que no es compatible con él. Entre los males que deploramos, está la violencia destructiva, incluida la institucionalizada, la corrupción política, todas las formas de explotación de personas y de la tierra, las fuerzas que socavan la familia, el aborto libre, el tráfico de drogas, y la violación de los derechos humanos. En nuestra preocupación por los pobres, nos apena la deuda de los dos tercios del mundo. Sentimos también lo ultrajante de las condiciones infrahumanas en que viven millones de seres humanos, quienes llevan la imagen de Dios como nosotros. Nos arrepentimos porque la estrechez de nuestras preocupaciones y nuestra visón limitada, muchas veces, nos han privado de proclamar debidamente el señorío de Jesucristo sobre toda la vida, ya sea privada o pública, local o global. Nos proponemos obedecer su mandato de "buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia" Mateo (6:33)".
De esa manera, la responsabilidad social de los evangélicos había quedado claramente establecida por sí mismos y definida bíblicamente como parte integral del anuncio del evangelio. No obstante, el Pacto de Lausana todavía no ha terminado de calar lo suficiente en todos y se necesita un mayor esfuerzo que permita su adopción como práctica de fe.
Mario Vega
Pastor general de la misión cristiana Elim.
Tomado de la página Web de El Diario de Hoy.
En respuesta, el Pacto de Lausana expresó: "Si bien la reconciliación con el hombre no es reconciliación con Dios, ni la acción social es evangelización, ni la liberación política es salvación, afirmamos sin embargo que tanto la evangelización como el involucramiento socio-político forman parte de nuestro deber cristiano. Porque ambos son expresiones necesarias de nuestras doctrinas sobre Dios y sobre el hombre, sobre nuestro amor al prójimo y sobre nuestra obediencia a Jesucristo. El mensaje de salvación implica también un mensaje de juicio sobre toda forma de alienación, opresión y discriminación, y no debemos tener miedo de denunciar el mal y la injusticia dondequiera que existan".
Desde entonces, el Pacto de Lausana se convirtió en la guía práctica para el cumplimiento de la misión evangélica al ser adoptado por agencias misioneras, denominaciones y ministerios para-eclesiásticos. Diversas entidades expresan su identidad y su enfoque afirmando su adherencia al Pacto de Lausana o requiriendo la adhesión al mismo como elemento decisivo para establecer alianzas estratégicas interinstitucionales para el servicio.
En julio de 1989, quince años después de Lausana, se realizó el Segundo Congreso Mundial de Evangelización que, por vez primera, se trasladó a un país del Tercer Mundo, a la ciudad de Manila. Esa vez el congreso sobrepasó los tres mil delegados que provinieron de 170 países del mundo. El Pacto de Lausana fue ratificado y, al final, se proclamó el Manifiesto de Manila. Éste consistió en una serie de veintiún declaraciones, que añadieron elementos adicionales para ser reflexionados al lado del Pacto de Lausana para su mejor comprensión y aplicación.
Sobre el tema de la responsabilidad social del cristiano la declaración 4 expresa: "La proclamación del reino de Dios demanda necesariamente la denuncia profética de todo lo que no es compatible con él. Entre los males que deploramos, está la violencia destructiva, incluida la institucionalizada, la corrupción política, todas las formas de explotación de personas y de la tierra, las fuerzas que socavan la familia, el aborto libre, el tráfico de drogas, y la violación de los derechos humanos. En nuestra preocupación por los pobres, nos apena la deuda de los dos tercios del mundo. Sentimos también lo ultrajante de las condiciones infrahumanas en que viven millones de seres humanos, quienes llevan la imagen de Dios como nosotros. Nos arrepentimos porque la estrechez de nuestras preocupaciones y nuestra visón limitada, muchas veces, nos han privado de proclamar debidamente el señorío de Jesucristo sobre toda la vida, ya sea privada o pública, local o global. Nos proponemos obedecer su mandato de "buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia" Mateo (6:33)".
De esa manera, la responsabilidad social de los evangélicos había quedado claramente establecida por sí mismos y definida bíblicamente como parte integral del anuncio del evangelio. No obstante, el Pacto de Lausana todavía no ha terminado de calar lo suficiente en todos y se necesita un mayor esfuerzo que permita su adopción como práctica de fe.
Mario Vega
Pastor general de la misión cristiana Elim.
Tomado de la página Web de El Diario de Hoy.
lunes, 16 de agosto de 2010
Reconciliación, alborada del día nuevo
Las últimas cuatro décadas han sido las más violentas que ha vivido nuestro país. No se sabe cuánto tiempo durará la actual situación pero hace abrigar la esperanza que terminará para dar paso a una nueva época, aun cuando no se sabe con exactitud en qué consistirá.
Este vivir entre dos momentos llega a provocar en ocasiones una sacudida de las conciencias, que obliga a reflexionar sobre quiénes hemos llegado a ser. Esta es por sí sola una gran tarea durante estas décadas bañadas en sangre que vivimos. Para que el paso de una época violenta a una diferente se produzca es importante analizar cómo se vive ese paso.
El primer impulso suele ser el de imaginar la superación de la violencia y del sufrimiento como una vuelta al estado previo al ejercicio de la violencia. Pero tal cosa no es posible. Y no solamente porque el paso del tiempo ha modificado las condiciones objetivas de vida, sino porque la experiencia de la violencia y el sufrimiento cambia a las personas de manera irrevocable, al punto que resulta imposible recuperar el pasado.
Los momentos de violencia y paz se alternan creando ciclos, pero ciclos de una espiral que al cerrarse traslada a un punto nuevo. Al no ser los mismos ningún regreso puede ser un verdadero retorno: siempre arribamos a algún lugar diferente. Quienes se vieron atrapados por la guerra y quienes experimentaron los dolores de la violencia no podrán recuperar su estado anterior de tranquilidad. Las cosas han adquirido un nuevo sentido y significado.
La violencia ha sido un aspecto tan consustancial de las últimas décadas que imaginar y construir un nuevo y más justo país exige saber convivir con la memoria del dolor, quizá reprimida, pero capaz, sin duda, de aflorar una vez más para llenar de angustia el presente. El camino hacia un nuevo tiempo no es más fácil porque se ignore o se reprima la memoria de los hechos violentos; de hecho, no querer recordar lo sucedido conduce a idear nuevas maneras de continuar la violencia.
El reto consiste en saber asumir las responsabilidades de la violencia y los sufrimientos experimentados, para poder construir sobre bases nuevas una sociedad capaz de superar su agresividad y caminar hacia una paz justa. Restablecer la concordia resulta complicado por varios factores, entre los cuales destaca el hecho de que algunos de los implicados en hechos demenciales de violencia no son conscientes de haber actuado erróneamente y, por lo mismo, no sienten la menor necesidad de reconciliación.
Como cristianos, no podemos permanecer ante esta situación sin hacer nada, vencidos por la impotencia. El mensaje de Jesús tiene mucho que aportar a la construcción de una sociedad nueva. Los cristianos, habiendo experimentado la reconciliación con Dios, deberían entender mucho de la necesidad de afrontar con franqueza la violencia y el sufrimiento.
El deseo de comprender lo que implica la reconciliación y cuáles son los compromisos que supone para las iglesias ser agentes de reconciliación, debe ser motivado por el deseo de profundizar en la comprensión del núcleo del mensaje cristiano: nuestra liberación del pecado y el don de la vida nueva que Dios promete. La esperanza y el anticipo de esa vida es la razón de ser de la iglesia en medio de una sociedad dominada por un grado tan elevado de violencia. La reflexión se torna, entonces, sobre el papel que a cristianos comprometidos les corresponde en este tiempo y en este paso de una época a otra, para hacer posible que ella verdaderamente llegue y llegue para ser el nuevo día que todos anhelamos.
Mario Vega
Pastor general de la misión cristiana Elim
Tomado de la página Web de El Diario de Hoy
Este vivir entre dos momentos llega a provocar en ocasiones una sacudida de las conciencias, que obliga a reflexionar sobre quiénes hemos llegado a ser. Esta es por sí sola una gran tarea durante estas décadas bañadas en sangre que vivimos. Para que el paso de una época violenta a una diferente se produzca es importante analizar cómo se vive ese paso.
El primer impulso suele ser el de imaginar la superación de la violencia y del sufrimiento como una vuelta al estado previo al ejercicio de la violencia. Pero tal cosa no es posible. Y no solamente porque el paso del tiempo ha modificado las condiciones objetivas de vida, sino porque la experiencia de la violencia y el sufrimiento cambia a las personas de manera irrevocable, al punto que resulta imposible recuperar el pasado.
Los momentos de violencia y paz se alternan creando ciclos, pero ciclos de una espiral que al cerrarse traslada a un punto nuevo. Al no ser los mismos ningún regreso puede ser un verdadero retorno: siempre arribamos a algún lugar diferente. Quienes se vieron atrapados por la guerra y quienes experimentaron los dolores de la violencia no podrán recuperar su estado anterior de tranquilidad. Las cosas han adquirido un nuevo sentido y significado.
La violencia ha sido un aspecto tan consustancial de las últimas décadas que imaginar y construir un nuevo y más justo país exige saber convivir con la memoria del dolor, quizá reprimida, pero capaz, sin duda, de aflorar una vez más para llenar de angustia el presente. El camino hacia un nuevo tiempo no es más fácil porque se ignore o se reprima la memoria de los hechos violentos; de hecho, no querer recordar lo sucedido conduce a idear nuevas maneras de continuar la violencia.
El reto consiste en saber asumir las responsabilidades de la violencia y los sufrimientos experimentados, para poder construir sobre bases nuevas una sociedad capaz de superar su agresividad y caminar hacia una paz justa. Restablecer la concordia resulta complicado por varios factores, entre los cuales destaca el hecho de que algunos de los implicados en hechos demenciales de violencia no son conscientes de haber actuado erróneamente y, por lo mismo, no sienten la menor necesidad de reconciliación.
Como cristianos, no podemos permanecer ante esta situación sin hacer nada, vencidos por la impotencia. El mensaje de Jesús tiene mucho que aportar a la construcción de una sociedad nueva. Los cristianos, habiendo experimentado la reconciliación con Dios, deberían entender mucho de la necesidad de afrontar con franqueza la violencia y el sufrimiento.
El deseo de comprender lo que implica la reconciliación y cuáles son los compromisos que supone para las iglesias ser agentes de reconciliación, debe ser motivado por el deseo de profundizar en la comprensión del núcleo del mensaje cristiano: nuestra liberación del pecado y el don de la vida nueva que Dios promete. La esperanza y el anticipo de esa vida es la razón de ser de la iglesia en medio de una sociedad dominada por un grado tan elevado de violencia. La reflexión se torna, entonces, sobre el papel que a cristianos comprometidos les corresponde en este tiempo y en este paso de una época a otra, para hacer posible que ella verdaderamente llegue y llegue para ser el nuevo día que todos anhelamos.
Mario Vega
Pastor general de la misión cristiana Elim
Tomado de la página Web de El Diario de Hoy
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Asociación de Profesionales Cristianos de Iglesia Elim
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1:57 p. m.
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opinión
lunes, 9 de agosto de 2010
Aspriel inaugura página Web
La Asociación de Profesionales Cristianos de Iglesia Elim (ASPRIEL) inauguró su página oficial en el Internet.
Este esfuerzo forma parte del trabajo de la asociación de expandir su labor a todos los miembros de iglesia Elim, como de otros hermanos de diferentes denominaciones que desean trabajar con grupo de profesionales en sus respectivas congregaciones.
Aunque la página todavía sigue en construcción, ASPRIEL la da a conocer para que las personas puedan dar su opinión y sugerencias al proyecto de comunicación.
Esperamos que las personas puedan disfrutar de este nuevo medio de comunicación de los profesionales de Elim.
Agredecemos a todas aquellos profesionales que han hecho posible esta página Web, que, aunque sencilla, es presentada a los hermanos y hermanas para su edificación.
Atte: Comunicaciones ASPRIEL
www.aspriel.com
Este esfuerzo forma parte del trabajo de la asociación de expandir su labor a todos los miembros de iglesia Elim, como de otros hermanos de diferentes denominaciones que desean trabajar con grupo de profesionales en sus respectivas congregaciones.
Aunque la página todavía sigue en construcción, ASPRIEL la da a conocer para que las personas puedan dar su opinión y sugerencias al proyecto de comunicación.
Esperamos que las personas puedan disfrutar de este nuevo medio de comunicación de los profesionales de Elim.
Agredecemos a todas aquellos profesionales que han hecho posible esta página Web, que, aunque sencilla, es presentada a los hermanos y hermanas para su edificación.
Atte: Comunicaciones ASPRIEL
www.aspriel.com
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Asociación de Profesionales Cristianos de Iglesia Elim
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7:29 p. m.
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Noticias
lunes, 26 de julio de 2010
La cultura del vivo
Stanley Rycroft reflexionando sobre el carácter de los conquistadores españoles escribe: 'Había una mezcla extraña de características contradictorias en el carácter del conquistador español: de una parte, la crueldad excesiva y la codicia sin límite; de la otra una generosidad sorprendente. Por un lado la anarquía y por el otro la fidelidad absoluta al rey".
A través de los siglos, las paradojas de la cultura del conquistador han sobrevivido hasta nutrir nuestra actual cultura nacional, la que podría calificarse como la cultura del vivo: esos patrones de conducta contradictorios que son observables a nuestro alrededor, principalmente por aquellos dispuestos a admitir la verdad.
El vivo pondera su palabra como sagrada, pero él mismo quebranta sus compromisos y promesas. Las promesas se las suele llevar el viento, los grandes principios resulta que eran sólo conveniencias temporales y las convicciones más firmes no eran más que opiniones de una mentalidad siempre en cambio.
En la cultura del vivo es común para los hombres el tener "queridas". Y si no es posible cumplir con los votos matrimoniales ¿cómo se espera mantener la palabra en los negocios, la política u otras relaciones?
El vivo ensalza a la mujer con el elogio, la canción y la poesía pero en lo privado la acosa, la deshonra y la usa. El vivo conduce su autobús o camión, cargándose muy de cerca de los vehículos de señoras y señoritas, para ver las piernas de las conductoras quienes, para mayor comodidad, se suben modestamente sus faldas al tomar el volante.
Cuando una mujer pasa al lado de un grupo de hombres el ritual es bochornoso. Sobre todo si la mujer es de clase más humilde, joven, extraña en el lugar o por tener mala reputación. Hasta los niños la provocan y humillan de palabra y gesto, comportándose como una jauría.
El vivo adula y actúa servilmente a los hombres que detentan el poder, pero a sus espaldas les desprecian descaradamente. Se le da gran valor a los títulos (no siempre reales) como "doctor", "licenciado" y "profesor", como formas de gratificación personal.
Lo mismo sucede con los símbolos de poder como las medallas, los uniformes, las joyas, los vehículos. Cosas que por sí no tienen nada de malo hasta el momento en que quienes los ostentan demandan la adulación y el avasallamiento de quienes no los poseen, lo que es deshumanizante, tanto para uno como para el otro.
En la cultura del vivo la basura se arroja en el centro del parque, donde juegan los niños, para no tener que dar unos pasos más al basurero más cercano. Es la utilización de los demás para el beneficio propio. El lugar por excelencia para ello son los puestos públicos, donde se practica la vergonzosa regla del no me den, pónganme donde hay.
Pero la cultura del vivo también permea a los empresarios, llevándolos a desperdiciar su talento empresarial en la búsqueda de riquezas rápidas, a descuidar la inversión a largo plazo, a pagar salarios miserables y a fijar precios inflados con márgenes de ganancia exorbitantes.
Pero como se trata de una cultura que permea toda clase social, el vivo también se encuentra entre los empleados quienes se ocupan, no de avanzar en el empleo, sino sólo en cumplir con sus horas, trabajando lo menos posible y buscando qué robar. La mentalidad de aprovecharse de los demás es una predisposición mental, que impide a las personas alcanzar su potencial.
Hasta que las personas adquieran una mentalidad transformada por el evangelio de Jesús, hemos de seguir adoleciendo de la cultura del vivo para nuestro propio mal y retraso.
Mario Vega
Pastor general de la misión cristiana Elim.
Tomado de la página Web de El Diario de Hoy
A través de los siglos, las paradojas de la cultura del conquistador han sobrevivido hasta nutrir nuestra actual cultura nacional, la que podría calificarse como la cultura del vivo: esos patrones de conducta contradictorios que son observables a nuestro alrededor, principalmente por aquellos dispuestos a admitir la verdad.
El vivo pondera su palabra como sagrada, pero él mismo quebranta sus compromisos y promesas. Las promesas se las suele llevar el viento, los grandes principios resulta que eran sólo conveniencias temporales y las convicciones más firmes no eran más que opiniones de una mentalidad siempre en cambio.
En la cultura del vivo es común para los hombres el tener "queridas". Y si no es posible cumplir con los votos matrimoniales ¿cómo se espera mantener la palabra en los negocios, la política u otras relaciones?
El vivo ensalza a la mujer con el elogio, la canción y la poesía pero en lo privado la acosa, la deshonra y la usa. El vivo conduce su autobús o camión, cargándose muy de cerca de los vehículos de señoras y señoritas, para ver las piernas de las conductoras quienes, para mayor comodidad, se suben modestamente sus faldas al tomar el volante.
Cuando una mujer pasa al lado de un grupo de hombres el ritual es bochornoso. Sobre todo si la mujer es de clase más humilde, joven, extraña en el lugar o por tener mala reputación. Hasta los niños la provocan y humillan de palabra y gesto, comportándose como una jauría.
El vivo adula y actúa servilmente a los hombres que detentan el poder, pero a sus espaldas les desprecian descaradamente. Se le da gran valor a los títulos (no siempre reales) como "doctor", "licenciado" y "profesor", como formas de gratificación personal.
Lo mismo sucede con los símbolos de poder como las medallas, los uniformes, las joyas, los vehículos. Cosas que por sí no tienen nada de malo hasta el momento en que quienes los ostentan demandan la adulación y el avasallamiento de quienes no los poseen, lo que es deshumanizante, tanto para uno como para el otro.
En la cultura del vivo la basura se arroja en el centro del parque, donde juegan los niños, para no tener que dar unos pasos más al basurero más cercano. Es la utilización de los demás para el beneficio propio. El lugar por excelencia para ello son los puestos públicos, donde se practica la vergonzosa regla del no me den, pónganme donde hay.
Pero la cultura del vivo también permea a los empresarios, llevándolos a desperdiciar su talento empresarial en la búsqueda de riquezas rápidas, a descuidar la inversión a largo plazo, a pagar salarios miserables y a fijar precios inflados con márgenes de ganancia exorbitantes.
Pero como se trata de una cultura que permea toda clase social, el vivo también se encuentra entre los empleados quienes se ocupan, no de avanzar en el empleo, sino sólo en cumplir con sus horas, trabajando lo menos posible y buscando qué robar. La mentalidad de aprovecharse de los demás es una predisposición mental, que impide a las personas alcanzar su potencial.
Hasta que las personas adquieran una mentalidad transformada por el evangelio de Jesús, hemos de seguir adoleciendo de la cultura del vivo para nuestro propio mal y retraso.
Mario Vega
Pastor general de la misión cristiana Elim.
Tomado de la página Web de El Diario de Hoy
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